Cómo la comunidad esperantista condenó al Esperanto

2026-01-31 • 9 min de lectura
Mónica Gómez
Alineación del texto

Introducción: El mundo de colores que se apagó

Comencé a aprender Esperanto en 2016 mediante Duolingo y una página web llamada Lernu.net. Sin embargo, nunca pude practicar realmente el idioma porque no conocía a nadie que lo hablara, y porque yo misma no tenía un motivo significativo o que al menos mantuviera mis ganas de dedicarle el tiempo y esfuerzo necesarios. Esta es una historia que ya he contado en un video, por lo que no me detendré mucho en ello.

Damos un salto a 2023, y mi querido amigo Jakom' me recomendó lo que, en su momento, vi como mi salvación: Una red social similar a Facebook, pero hecha por y para esperantistas, llamada Mia Vivo ("mi vida" en Esperanto). Esto era prácticamente lo que había estado buscando desde hacía años, y me parecía maravillosa la idea de por fin conectar con gente que supiera hablar este inusual idioma.

Desafortunadamente se me acabó la guachafita más rápido de lo que me gustaría admitir. Estaba muy animada por conocer a gente nueva, y sobre todo por comenzar a usar al Esperanto en mi vida cotidiana, y es verdad que eso sucedió hasta cierto punto. Pero un día, de la nada, me llegó un mensaje del administrador del sitio, con motivo de que un usuario anónimo me reportó bajo el argumento de que yo estaba tratando de promocionar malware en la red social. Pasa que en ese tiempo dedicaba buena parte de mi tiempo libre al desarrollo de mi antiguo gestor de contraseñas RaccoonLock, cuyo módulo de encriptación —la parte que encripta y desencripta los datos en cada operación— se llamaba RaccoonStealer, nombre que escogí simplemente porque me pareció gracioso, y yo no sabía que precisamente así se llama un malware que roba información personal.

Entonces entendí por qué me habían reportado. Lo que no entendí es lo siguiente: si mi programa iba a incluir malware, ¿acaso tiene sentido volverlo Software Libre? ¿No sería mejor dejarlo como software privativo para que así nadie supiera que es un programa malicioso?

En todo caso, logré demostrar que mi programa NO contiene malware, y cambié el nombre del módulo de encriptación a RaccoonReader para evitar más confusión. Sin embargo, incluso con estos esfuerzos la gente cambió conmigo, como si mi reputación estuviera "manchada". De repente empecé a ser ignorada incluso por los amigos que ya había hecho y, si bien nunca fui directamente insultada, sí me sentía bastante rechazada. Publicaba a menudo cosas como grabaciones de canciones en guitarra, traducciones al Esperanto, imágenes y memes, etcétera, y prácticamente todo pasaba desapercibido mientras toda la demás gente recibía interacciones normales; hasta se sentía como que estaba shadowbaneada. Lentamente el maravilloso mundo que había encontrado se fue apagando.

Después se me presentó una oportunidad sin precedentes: era el tercer aniversario de MiaVivo, y entonces se abrió un concurso que consistía en hacer cualquier cosa en tanto tratara sobre la red social, y el ganador se iba a llevar de premio un libro, una estatuilla impresa en 3D del creador del Esperanto, un CD con música aburrida en Esperanto, unos pines y 50 euros. Decidí participar no tanto por el premio (aunque sabía que me serían de mucha ayuda esos 50 euros), sino porque lo vi como mi oportunidad de "reivindicarme" y que quizás así la gente cambiara conmigo.

La canción "Ĝia nomo estas Mia Vivo" de mi álbum "Verdstelaro" fue precisamente con lo que participé en el concurso, y gané. Fue un momento de mucha alegría, e incluso sentí que lo que estaba haciendo valía la pena, pero desafortunadamente la gente no cambió. Las cosas siguieron siendo exactamente las mismas, y se sumó además que en general la actividad de la red social disminuyó drásticamente.

Mis malas experiencias en la comunidad esperantista

Lo que más me desanimó de todo esto fue la inactividad tan tremenda que invadió a Mia Vivo. Entonces, naturalmente comencé a buscarle por otros lados. Si bien continué tratando de hacer amigos allí, al mismo tiempo comencé a explorar el Fediverso y me hice mi primera cuenta en la Blåhaj Zone, y creé otra cuenta en la instancia de Mastodon en Esperanto. Asimismo, me uní a algunos servidores de Discord y a la sala esperantista más grande de XMPP.

Durante un tiempo seguí lidiando con la baja actividad en Mia Vivo, pero el punto de no retorno llegó cuando creé un grupo llamado "Transseksuloj ϗ Nebinaruloj" (personas Transgénero y No Binarias); ya existía un grupo LGBTQ+ que era más bien general, pero no había nada en específico como lo que yo hice. Empecé a publicar imágenes con mensajes motivacionales y de respeto para las identidades trans y no binarias, y sucedió algo que genuinamente no esperaba. De la nada comencé a recibir comentarios en el mejor caso insensibles, y en el peor caso transfóbicos, y curiosamente ahora sí la actividad de la red social estaba a tope. Cosas refiriéndose a "estar cambiando la creación de Dios" y demás estupideces que fueron la gota que derramó el vaso. No me lo esperaba porque prácticamente nunca había tenido problemas con nadie por ser trans, pero es muy probable que la gente simplemente no tuviera conocimiento de mi identidad de género, aunque eso nunca lo sabremos. En un arranque de ira decidí eliminar mi cuenta, y con ella se fueron todas mis publicaciones, canciones, imágenes, y demás cosas que compartí en Mia Vivo. No quedó rastro mío.

Después de unos cuantos meses volví a Mia Vivo, pero fue más un gesto de cordialidad con el creador y administrador, que él siempre me apoyó en todo y siempre me trató muy bien. Él es una persona que estimo mucho, y sólo por él le he donado dinero a la red social en repetidas ocasiones. Hoy en día no utilizo mi cuenta ni publico nada, ni estoy interesada en hacerlo.

En la instancia esperantista de Mastodon, así como en los servidores de Discord, mi experiencia en general ha sido buena; el único "problema" ha sido que no he logrado sentir que encajo en esos lugares, principalmente porque parece que soy una persona muy diferente del resto de los usuarios, y entonces puede resultar complicado encontrar cosas en común conmigo. Lo más feo que me ha llegado a pasar es que una vez quise compartir mi gusto por el K-Pop con los demás, y en general recibí una reacción de rechazo, pero fuera de eso no me quejo aunque es verdad que nunca logré sentirme totalmente cómoda en estos espacios.

En donde también me ha ido como en feria es en la sala de XMPP. En el tiempo en el que me uní, el único tema de conversación recurrente era la gramática y el léxico del Esperanto, y la opinión hegemónica allí es casi exclusivamente prescriptivista, lo que significa que había un cierto desprecio hacia las palabras, expresiones y maneras de hablar no normativas.

En Esperanto existe algo llamado "Fundamento", que es un libro que establece las bases del idioma, y que se considera como "el reglamento esencial e intocable" de la lengua. Entonces, todo lo que no respete las reglas de este documento se le llama "kontraŭfundamenta" (en contra del Fundamento). Adicionalmente a esto, el Esperanto tiene una gramática muy rígida que en muchas ocasiones representa un obstáculo más que una ayuda. Por ejemplo, algo aparentemente simple como decir una palabra de origen extranjero se vuelve un auténtico desafío en Esperanto: no queda claro si se debería traducir o si se puede utilizar tal cual es, en cuyo caso es aún más complicado saber cómo debe declinarse.

El problema aquí está en que yo me considero descriptivista, lo que significa que para mí no existen unas reglas "universales" que dicten la manera correcta o incorrecta de hablar; eso es determinado por los hablantes mismos. El Esperanto, al igual que cualquier otro idioma, no puede quedarse estático, debe evolucionar y adaptarse al contexto material e histórico de sus hablantes.

Particularmente a mí me gusta utilizar expresiones y palabras que por sí mismas no son normativas, y que sin embargo han sido perfectamente comprensibles por los esperantistas que las han visto o escuchado. Sin embargo, estos individuos están tan obsesionados con las maneras "correctas" de hablar que no solamente rechazan tajantemente cualquier expresión no normativa, sino que sus argumentos terminan cayendo en la más burda absurdidad. En una discusión con estos prescriptivistas, uno de ellos empezó a escribir de manera totalmente errática (por ejemplo, en lugar de escribir "mi parolas Esperanton" escribiría "me prolas esreanto") con el fin de demostrar no sé qué.

Tampoco hay que ser idiotas. Es obvio que va a haber cosas que por sí mismas definen al idioma, y que si se alteran demasiado y por un tiempo prolongado terminamos con una lengua diferente de la original. Es esta la razón por la que hablamos español, y no "latín vulgar hispano ultradeformado y con gramática extremadamente incorrecta". Es más que evidente que si alteramos demasiado la gramática o el léxico esperantista vamos a terminar con un idioma que ya no se podría llamar Esperanto, pero eso no justifica que caigamos en falacias absurdas y ridículas simplemente porque no nos gusta que alguien use expresiones no normativas con gramática que no es necesariamente incorrecta pero que se sale del alcance del Fundamento.

Al final nunca logré llegar a un acuerdo con estos individuos, por lo que tomé la decisión de apartarme y no seguir participando en este grupo. Sin embargo, la aparente tranquilidad posterior a mi salida no duró mucho.

No hay que buscar defectos en donde no los hay

A finales de 2024 publiqué Verdstelaro, mi último EP a la fecha de publicación de esta entrada, y cuyas canciones están en Esperanto. Unos meses después llegó un usuario de Mastodon a preguntarme si podía publicar una crítica sobre mi álbum, a lo que accedí ya que no sabía exactamente de qué iba la cosa. Cuando la leí me quedé con una sensación extraña: por una parte este usuario mencionó que mis canciones están bonitas (cosa que agradezco), pero luego hizo una lista con todos los "defectos" en mi pronunciación y mi gramática, de entre los cuales los que más me molestaron son los siguientes:

  1. No hago la correcta separación entre sílabas, y entonces pronuncio diptongos cuando debería pronunciar hiatos. Sin embargo, en la absoluta mayoría de canciones en Esperanto que conozco se hace esto, principalmente porque de otro modo quedaría muy extraña la métrica debido a la dificultad de hacer que la longitud de las palabras sea uniforme. Entonces asumo que la música esperantista no es del agrado de este individuo.
  2. El primer verso del estribillo dice "Ja, vi sentigas min feliĉ' " ("sí, me pones feliz", o "sí, me haces sentir felicidad"), y dado que en la palabra "feliĉ' " no le puse la terminación entonces no queda claro si estoy diciendo "feliĉo" (felicidad) o "feliĉe" (feliz). Es más que obvio que yo iba a estar consciente de esa ambigüedad, y decidí dejarlo así a propósito. No fue "error mío", fue una decisión al momento de escribir la canción.
  3. Uso expresiones raras que, de principio, cuesta trabajo entender. Supongo que este individuo nunca en su vida leyó poesía.

No me molestó que alguien criticara mi álbum; mi música no tiene por qué gustarle a todo el mundo. Lo que no me pareció bien fue que se le diera tanta atención a supuestos "errores" que, de hecho, fueron decisiones conscientes y que son parte de la obra misma, al punto en el que, si hubiera respetado al 100% las reglas gramaticales y de pronunciación del Esperanto, me habrían quedado canciones muchísimo más aburridas y con menos personalidad que las que publiqué.

La pérdida de confianza e interés

Sé y entiendo que, en su mayoría, las intenciones de la comunidad son en todo momento buenas, pero hace mucha falta entender que pasarla "corrigiendo" a los demás e imponiendo las reglas del Fundamento a la larga sólo provocan que la gente se aleje del movimiento esperantista. Hablando de manera totalmente personal, mencionaré la manera en la que estas actitudes y malas experiencias han cambiado mi relación con este idioma:

  • Perdí la confianza de compartir aspectos de mi vida, tales como mi identidad, mis gustos o mis pasatiempos. Me quedé con la sensación de que la comunidad esperantista es cerrada de mente y transfóbica.
  • Comencé a sentirme en una jaula o una prisión al hablar Esperanto, en la que no puedo salirme en lo más mínimo de las reglas del Fundamento, y por ende no puedo expresarme como yo quiera. Uno de los objetivos originales de este idioma era precisamente ser un medio de liberación para que personas de orígenes distintos pudieran comunicarse libremente.
  • Me dieron ganas de no volver a publicar música en Esperanto.
  • Me deslindé casi por completo del movimiento esperantista, y cesé mi activismo en favor de este idioma. Aún sigo utilizando el Esperanto en mi día a día, pero he estado reconsiderando si aún vale la pena.

Conclusión: habla como se te cante

Esto no significa que ahora odie al Esperanto o a su comunidad. Ya he hecho un video hablando de todas las cosas positivas que han llegado a mi vida desde que comencé a hablarlo de nuevo, y nunca dejaré de estar agradecida por las oportunidades que he conseguido gracias a este idioma, pero también reconozco que es necesario que la comunidad le baje dos rayitas a su obsesión con el Fundamento. Si queremos o al menos tenemos la mínima intención de que el Esperanto crezca (o por lo menos no se extinga), debemos reconocer y aceptar la diversidad dentro de él, y debemos entender que no podemos estar imponiendo nuestras opiniones a los demás.

Hace falta entender que la diversidad es necesaria para que un idioma realmente sea vivo, incluso si ya no podemos obtener el 100% absoluto de intercomprensión, que de todos modos nunca se obtiene porque en repetidas veces he visto a prescriptivistas usar palabras muy rebuscadas que ni siquiera aparecen en los diccionarios, y porque de todos modos es imposible conocer todas las palabras de un idioma (con excepción del toki pona); siempre va a haber alguien que no conozca alguna palabra por más común que esta sea.

Y con esto, también me parece importante replantearse si el objetivo del Esperanto (convertirse en la lengua auxiliar internacional, lugar que actualmente ocupa el inglés) es realista o alcanzable en la actualidad, y sobre todo si las condiciones actuales del idioma y de su comunidad realmente permiten alcanzar ese objetivo.

Quizás al final yo estoy mal y realmente debemos atenernos a lo que diga el Fundamento. Pero hacer eso hace que el hablar Esperanto para mí se sienta más como estar dentro de una jaula, que como un acto liberador. Este documento existe porque en un inicio las condiciones bajo las que surgió esta lengua lo volvieron necesario, pero, ¿en verdad sigue siendo absolutamente necesario hoy en día? ¿De verdad es una regla intocable que NO puede adaptarse al contexto material e histórico de la comunidad esperantista?

Lo único que puedo decir es: hablen como quieran. Y esto aplica también al español mismo y a cualquier idioma. Las reglas no hacen las lenguas; los hablantes sí. Tampoco pienso que debamos hablar de maneras que ya ni siquiera tengan sentido; el Esperanto tiene una forma determinada que lo hace ser Esperanto y no chino ni otomí, pero no podemos llenarnos la boca de "internacionalismo" y "libertad" si al mismo tiempo tenemos una mente cuadrada que no tolera la diversidad de expresión.

Me disculpo si esta entrada parece más un desahogo que otra cosa. Y es verdad que en cierto modo lo es, pero mi intención aquí no es quedar como una víctima en decadencia, sino que quiero invitar a la reflexión y al autocuestionamiento. Pronto publicaré la traducción al Esperanto de este texto para que el mensaje llegue a quienes realmente va dirigido, pero también quise agregar la versión en español, ya que en Esperanto no expreso mis pensamientos tan bien como en mi lengua materna.

¡Hablemos el idioma que queramos, y hablémoslo como queramos!

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